sábado, 19 de marzo de 2011

Olimpo


La luna se ve inmensa y es una pena que no traiga mi cámara. Peor aún, tampoco traigo mi fiel reproductor de música, me siento como si me faltase alguna extremidad. Entro a una de esas cafeterías predilectas que tengo y la dependienta me mira con algo de fastidio, supuse yo que estaban por cerrar y vine a echar a perder sus planes.

La carta me la sé, no es la primer vez que asisto a ese café, y creo que me jugaría mi calidad de recomendadora en ese sitio. Pido pues, spaguetti a la crema y un café escorpión. En serio guardo la ingenua esperanza de que la gente pida los capuccinos por el sabor y no por el signo zodiacal que son (cabe señalar que el mío es libra, pero el insípido rompope que ofrecían llama nulamente mi atención) prefiero fingir que soy un escorpión con mi capuccino de mantequilla escocesa que libra de rompope. Son ingeniosos con los nombres de los platillos, más no con la musicalización. Algo que identifico como salsa cantada por yankees, o peor, latinos espaninglisheando, suena. Es horrible, extraño mi zune.

Día de puta madre. Por eso no me gusta planear cosas.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Adicción


Si hay alguna cosa a la que me podría declarar fan, es sin duda a la cafeína. Recientemente se me ha levantado el veto por "el café de verdad" y sí, con eso me refiero a estar consumiendo "Café descafeinado", carajo, que ambigüedad tan fea.

A diferencia de mi hermano, soy capaz de distinguir el descafeinado del puro. Mi cuerpo lo resintió, creo, y fui un descaro de persona somnolienta éstos días en el curro. De hecho vuelvo al café habitual y me pregunto qué diablos hago redactándoles pasajes de mi vida que no vienen al caso. Me gusta más cuando escribo las raras ideas en la cabeza. Me gusto más cuando miro feo a todo el mundo, desconozco mucho del mismo y al llegar a casa, río de cosas que probablemente nunca vas a entender.

domingo, 13 de febrero de 2011

St. Valentine and stuff...

De vez en cuando admito que me da pereza el mundo y a veces sólo lo confirmo. Tengo pocos talentos y también pocas ganas de explotar los que hay. El otro día me autodescribí como alguien "sencillo para el mundo y complejo para con sus pensamientos" y así me siento: No demandante con el mundo, el mundo ya es lo que es, y crearme expectativas sobre él podría hacer que sea aún más amargosidad de lo que ya de por sí soy. Lo que hay en mi cabeza, pues, es algo que no puedes comprender. Me gusta.

Recorrí las calles buscando algo, pensé si no sería bueno ir por un trago, pero implicaría saltarse mi comfort zone y eso es algo que me incomoda en demasía. La calle, pues, estaba atiborrada de sucios cursis que profesan la religión de comprar algo inútil, estandarizado y sin sentido. Sí, la extraña tradición de 14 de febrero. Creo que nunca lo voy a comprender.

Me dan alergia o algo, siento que mi nivel de amargura está en su punto de inflexión. Hace unos años pasé aquella fecha comprando toda clase de cosas relacionadas a cierto cuarteto de Liverpool para la única persona por la que podría sentir algo. Mi Yellow Submarine encima de mi PC se sigue viendo de lujo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Maldad

A veces no puedo evitar ser la malicia con patas. Yo me lo busco. Una de mis mil facetas. Una de mis predilectas. La cínica. La actitud viboresca que se satisface con algo de dolor ajeno.

Pero hasta las víboras como yo saben qué clase de dolor ajeno es digno de ser hilarante. De seguirle los pasos, reptar y sisear cerca por el simple placer de traumar gente encerrada en su laberinto de locura. La complacencia de saberse persona pensante.

La lástima es mala por momentos, te condena cuando tienes eso que llaman dignidad. Debo de ser la peor persona en el planeta. Me gusta ese mote.

Pronto hasta eso cambia. Hasta la maldad se pone su traje elegante y finge que no es tan detestable. Incluso la maldad llega a agradarte.

Alguien, alguien, alguien.

Yo. Yo. Yo.

lunes, 24 de enero de 2011

Ayuda

Como persona a la que no le gusta llamar demasiado la atención ni que se acerquen demasiado, es obvio que me tomo con cuidado las interacciones con la humanidad.

Alguna vez le leí a alguien que la ayuda más bien debería ser de carácter anónimo y sin intención de retribución. A mí escasamente me gusta ayudar... Y eso si cuento con los recursos y el tiempo disponible para hacerlo. Hay ayuda que simplemente puede echarlo a perder todo.

No soy fan de reenviar cadenas que dicen que Zutanito se perdió y que "si no lo reenvías, no tienes corazón", por dios, ¿Tienen una mejor manera de parecer unos lastimeros y, encima, alejar a la gente? Soy más fan de averiguar si, en efecto, Zutanito se perdió y su status actual, no de hacer que mis escasos contactos me odien por vil spam.

La vida ciertamente tiene un rumbo sinuoso, pero no me gusta ir por el mundo como la credulidad con patas, no tiene sentido. Difícilmente acepto la ayuda de alguien, pero hasta yo veo de vez en cuando que un apoyo no está de más. No sé cómo funciona esto de la dignidad, pero la tengo. No es estimulante para mí, es verdad, pero de algún modo es, erhm, curioso.

Curioso, como la vida misma.

domingo, 9 de enero de 2011

El ser humano

El ser humano tiende a ser egoísta. Egoísta y problemático.

Porque está condenado a ser emocional racional, porque la vida es dura, porque le da la gana.

Porque puede vivir de trozos de dignidad y honor, pero no si su ego está herido. Porque no tiene nada qué perder.

Porque es fácil ignorar las consecuencias de las causas y viceversa. Desligarse.

La felicidad es un arma caliente.

lunes, 3 de enero de 2011

2011

Nuevo año.

No sé realmente si ha cambiado mucho a lo largo de 365 días. Creo que formo parte de las personas que considera el 2010 como un desperdicio más bien, como que el tiempo pasa porque tiene que pasar.

"Estrené" mi 2011 vagando, como suelo vagar. El centro de la ciudad parece ser como un imán para mí, porque siempre acabo ahí. Cada día hay más gente y pareciese que compiten por ver quién es más deprimente que el otro. Gesticulaciones falsas, gustos ridículos, volubilidades. Si ya decía yo que el factor "multitud" sí que multiplica la idiocia.

Al restaurante de comida rápida al que ingresé le falta la calidad y rapidez de antaño, pensé, pero cuando ves que los comensales piden sus alimentos sin algunos ingredientes, esperanzados que así les cuesten menos, entiendes el porqué de muchas cosas. Si no fuera yo bastante flemática, hubiese dicho algo del tiempo de espera o algo, pero creo que me gusta que las pequeñas irregularidades a mi alrededor no mermen mi carácter.

Luego, en el metro, le negué mi bebida a una nena que venía limosneando con su "hermana" y su "madre", ganándome miradas de repudio de la gente, como una sucia insensible. Me hubiera gustado aclarar que sabía, porque vi sus actividades regularmente, que la supuesta "madre" no era otra que una lesbiana que, junto con su pareja, tiene su red de niños de la calle pidiendo limosna o vendiendo chucherías. ¡Era obvio! Las nenas venían bien vestidas y peinadas, como mis sobrinas, y también bien entrenadas para mirarte con aflicción. Como escribí, me hubiera gustado aclararlo, pero me gusta que aquellas ligeras irregularidades a mi alrededor no mermen mi carácter.

Llegué a casa y hoy mi gripe es un suplicio. Por eso digo yo que estar cerca de la gente nunca es bueno.