lunes, 23 de agosto de 2010

Meh.

Ciertamente nunca tengo nada bueno por contar.

Dudo que las 2 ó 3 genteces que leen esto encuentren algo sustancioso dentro de este vórtice de nada.

No actividades, no gustos, no anécdotas. Simples ideas salidas de esta cabeza y tecleadas con ningún propósito en particular.

Soy simple, la practicidad es buena, asquerosamente buena.

Complico todo y al mismo tiempo disfruto esos ratitos patrocinados por la simplicidad de las cosas. Y esos elementos que nadie podría perturbar.

Así que esta es otra de esas entradas que dicen todo y nada.

sábado, 24 de julio de 2010

Reciprocidad, reciprocidad...

Una de mis muchas teorías abandonadas por la calle de los olvidos y etcéteras...

La vida es deliciosamente recíproca, creo que eso la hace tan trágicamente graciosa.

Estoy en una etapa rara en la que, como un naúfrago, le tengo aversión a mi nuevo panorama. En que puedo fingir que se me dan bien unas cosas y otras no. Unas en las que seguramente no daré mi brazo a torcer y otras en las que mi estoicismo hará de todo.

Y mientras me guste el sazón que tiene mi vida, nada puede malir sal.

Ay, la reciprocidad...

domingo, 4 de julio de 2010

Siempre...

Como dije, soy persona con pocos deseos y expectativas por parte de la vida y etcéteras.

Siempre pensé en una vida amena, lejos de las superficialidades de la vida y aderezada con los detalles de la vida que ninguna persona podría quitarme. ¿Quién puede culparme de querer hallar la felicidad en el fondo de una taza de café, en echarme en el pasto y mirar nubes hasta perder algo de cordura.

Siempre pensé en vivir de algo que no demandase de mis escasas habilidades sociales y con un jefe que apenas y recordase mi nombre (pero eso sí, que sepa que se debe pagar puntualmente un salario) y ya. Ser un bobobot más que entra a tal hora y sale a otra, come y charla con nadie y se va del mismo modo en que vino.

Siempre quise tener mis hobbies en secreto para las personas que me ubican... Ser alguien anónimo con su arte. Y con algo de locura, la genialidad es un tanto de locura al natural.

Y alejarme de la debilidad humana, de sus flaquezas y de cómo mal pone todo para tapar huecos. Una mierda con el mundo...

Y eso, evadir, evadirte, evadirnos... Evasiones.

jueves, 24 de junio de 2010

Wishes

Ah, sí, los deseos, pequeños alicientes para seguir aquí y hacer frente a N situaciones...

Soy persona de muy pocas expectativas, pocas, en serio. Pero para poder decirse que son escasas es que al menos tengo idea de por qué no añoro lo que no añoro.

Porque soy hippie, porque se me da bien pensar y tener aquís y ahoras. Porque me gusta el control y porque el mundo me parece aburrido la mayor parte de las veces. Aún con todo, la escasez de dichas cosas es lo que las hace más yummie e, irónicamente, más conseguibles por carecer de limitantes.

The best things in life are free

But you can keep 'em for the birds and bees.

domingo, 20 de junio de 2010

Los bucles y yo no nos llevamos...

Y hablo de aquellos bucles en el tiempo, que tanto son quebraderos de cabeza y proveedores de largas e intensas charlas hermanescas.

El tarado ese dice que los eventos se pueden aislar, pero las causas generan consecuencias... Y posiblemente esas consecuencias se liguen a nuevas causas y así... Porque la vida es extremadamente deliciosa cuando hay con qué entretenerse.

Y si el entretenimiento te lo suministra tu cerebro, super.

Los bucles normales molan, los inversos pueden ser una grima total.

sábado, 22 de mayo de 2010

Don't stand so close to me...

Tengo una lista de hartas cosas por hacer, entre ellas, hacer un cuento, leer libros, ver películas... En fin, una plétora de actividades

Me pregunto si, como a Francisca, el estar haciendo tanto me evitará la muerte, a mí, la persona con complejo de Highlander.

Igual la muerte no puede ser tan mala, al menos no conozco caso alguno de alguien que haya muerto y regrese para quejarse. Pero siempre se halla el tiempo para todo.

Después de todo, es relativo. Y como toda relatividad, siempre puede haber harto tiempo, o nada.

Y aunque uno no sienta el tiempo, pasa. Lo peor que podría pasar es que sea en balde.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Anécdota que nada tiene que ver con el 10 de mayo

Rara vez suelo salir de mi rutina de escribir cosas que salen de la cabeza y que poco tienen que ver con la interacción social. Quizás sean los 30°C que me están deschavetando.

Y pongo "que nada tienen que ver con el 10 de mayo" por que incluyen a mi Sra Madre, pero no pretendo que el lector crea que esto es la ternura, que asome una lágrima y que se haga adepto fiel a esta anécdota. Un carajo.

La cosa está así: Mi madre tiene una comadre a la que de vez en vez visita o le compra cosas. El hecho llama mi atención puesto que mi madre es bien pueblerina y podría decirse que, tal como yo, no gusta de hacerse de amistades. Raro, bien raro...

Tiempo después, y por boca de mi madre, me enteré de que la Sra esa le ayudó cuando mi madre estaba por tener a su primera hija (mi insulsa hermana) y son esas cosas que mi madre no puede olvidar. No cuando tiene un compromiso moral por ello. Me es grato que lo tenga presente y que no sea de esas mal nacidas personas que busca favores y luego olvida rostros. Es esa clase de honor que dudo exista hoy día.

Mi madre no gusta de hacerse de amistades, pero sabe lo que es el honor.